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9/10/2026· Infuse CreationayuntamientosAI Acttransparenciainteligencia artificial

AI Act en ayuntamientos: el vecino tiene que saber que habla con una IA

Desde el 2 de agosto de 2026 la transparencia del AI Act aplica de lleno. Qué decir en el primer mensaje y qué no disfrazar nunca.

El 2 de agosto de 2026 no es una fecha de feria. Ese día entran en aplicación, de forma plena, las obligaciones de transparencia del Reglamento europeo de inteligencia artificial (el AI Act) para una enorme cantidad de sistemas que ya están en producción. Incluidos los que un ayuntamiento pone delante de un vecino: el chat de la web, el WhatsApp institucional, el asistente que “ayuda con las tasas”.

La regla, dicha en el tono de un pleno: si habla una IA, el vecino tiene derecho a saberlo. No el día de la inauguración. Cada vez.

El detalle para empresa privada lo tenemos en cómo afecta el AI Act y en qué obliga la ley de IA en España. Aquí bajamos a la administración local.

Qué se le debe decir al vecino (y dónde)

No hace falta un tratado. Hace falta que no haya truco:

  • En el primer mensaje del chat o del WhatsApp: “Estás hablando con un asistente automático del Ayuntamiento de …, no con una persona. Si tu caso lo requiere, te pasamos con el equipo en horario de oficina.”
  • En la web, junto al widget: la misma idea, en una línea, con enlace a la política de privacidad.
  • Cuando escala a humano: que se note el cambio. “A partir de aquí te atiende [nombre o servicio].”
  • Cuando la IA genera texto que parece un acto administrativo: dejar claro que no lo es. El registro sigue en sede.

Eso es transparencia de sistema, no marketing. El AI Act persigue precisamente que nadie interactúe con una IA creyendo que es un funcionario.

La AEPD, que no es sospechosa de improvisar, presenta su propio asistente como asistente. No lo disfraza de agente. Copia ese gesto.

No es solo un sticker de “powered by AI”

Hay tres tentaciones que en un ayuntamiento salen caras:

  • Ponerle nombre de persona al bot (“Hola, soy Marta, tu gestora”). Simpático en una tienda. Engañoso en lo público.
  • Esconder el aviso en un enlace de letra de seis puntos. Si hay que cazarlo, no hay transparencia.
  • Dejar que el modelo firme en tono de resolución (“queda desestimada su solicitud”). Eso no es un chat útil. Es un conflicto jurídico.

La transparencia se lleva bien con el RGPD: responsable identificado, finalidad, derechos. Se lleva bien con el ENS: el sistema está inventariado, no es un experimento anónimo. Se lleva bien con el sentido común del mostrador: la gente acepta un contestador si sabe que lo es y si luego hay humano.

¿Alto riesgo o no? No te asustes antes de tiempo

El AI Act clasifica por uso, no por el logo del proveedor. Un FAQ municipal que orienta horarios y deriva a persona no es el mismo caso que un sistema que puntúa ayudas sociales o filtra acceso a un servicio esencial sin humano.

La mayoría de chats de atención ciudadana bien diseñados —información validada, sin decidir derechos, con escalado— caen en obligaciones de transparencia y de alfabetización, no en el paquete completo de alto riesgo. Eso no es un cheque en blanco:

  • Si el chat prioriza expedientes, concede cita solo a algunos perfiles o “resuelve” un derecho, el encaje cambia. Para y revisa.
  • Si usas reconocimiento de emociones, biometría alegre o vigilancia, estás en otro terreno. Un ayuntamiento no debería ni acercarse por un canal de incidencias.
  • La documentación (qué modelo, qué datos, quién supervisa) sigue siendo una buena idea aunque no seas alto riesgo. El DPD y el interventor te lo agradecerán.

Cuando haya duda, la frase útil es: una persona puede deshacer lo que el chat ha dicho. Si no puede, no es un chat de frente al público.

Alfabetización: el equipo también tiene que saberlo

El reglamento no apunta solo al vecino. Quienes publican contenidos, quienes leen los hilos escalados y quienes salen en el pleno a defender el canal deben entender los límites. Si un concejal anuncia “la IA ya tramita el padrón”, has roto la transparencia en rueda de prensa.

Un rito mínimo:

  • Quién actualiza las respuestas y con qué criterio jurídico.
  • Qué no se responde nunca (sanciones, urbanismo fino, datos de un tercero).
  • Cómo se marca un error del asistente para que no se repita.
  • Qué se dice si un medio pregunta “¿quién habla, una persona o un modelo?”.

Eso es gobernanza, no un curso de diez horas.

Cómo implementarlo el lunes

Revisa el primer mensaje. Si no dice que es un asistente, cámbialo ya —aunque el resto del pliego siga en marcha—. Revisa el tono de las respuestas de trámites: orientación + enlace a sede, nunca “quedó presentado”. Revisa que el paso a humano se note. Publica en la web la misma frase. Anota el sistema en el inventario de tratamientos y en el del ENS.

El chat de atención ciudadana gana confianza cuando no finge. Pierde la legislatura cuando finge y se descubre.

En Infuse los asistentes virtuales se entregan con supervisión humana y con ese aviso de origen, no como extra. Si tu municipio quiere dejarlo cerrado antes de que alguien pregunte en el pleno, escribimos juntos el texto.

La ficha de producto (sin nombres de municipio) está en ayuntamientos.

AI Act en ayuntamientos: el vecino tiene que saberlo — Infuse Creation